Pero ha pasado algo de agua bajo el puente (aunque aún no asume) y podemos ir comentando algunas cosillas:
- Da la impresión que el gobierno de Don Patricio Aylwin fue el objetivo principal del ex senador, porque quiere hacer un "gobierno de unidad" a pesar de no estar saliendo de ninguna dictadura.
- Llama la atención el deseo de imponer la "política de acuerdos". Yo pensaba, para que vean lo atrasado que soy, que dicha política no era impuesta por nadie sino que se daba por las confianzas que cada lado generaba.
- Vamos a la tercera semana desde la elección, pero el empresario (en realidad, inversionista) aún no deja de lado esa faceta, dejando él mismo en un segundo plano el hecho de ser presidente electo. Para colmo de males, ya aparece como el latinoamericano N° 1 y 15 del mundo que mezcla política y negocios. Todo un caso.
- Ha hecho uso de la censura (eso que aún se inicia su gobierno), lo cual recuerda tiempo pasado de la política chilena que ya creíamos superado y no sirve para crearse expectativas de libertad para los próximos años.
- La fundación Futuro, cuyo presidente es el actual electo presidente de Chile no permite que se hagan públicos sus memorias. Después hablamos de transparencia.
- La relación entre el presidente electo y sus electores no ha sido de lo más gratificante, por decir lo menos, creo que para algunos de sus electores son imágenes no deseadas (pero predecibles)
- Bueno, la prensa ya inició un ataque por lo que recomiendo el artículo de Didier De Saint Pierr, ahora sólo falta ver el resto (con una prensa que va a mostrar una sola cara de la moneda, que, por cierto, será la más bella de las caras que prensa alguna ha mostrado en los últimos 20 años).
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